Miraste

Y polvo.

Entonces volviste a mirar.

 

Era una extraña sensación que trepaba

Desde la punta de los dedos

Hasta estremecer las fibras.

 

Miraste de nuevo,

Sonreiste

Y te sonrieron.

No era culpa tuya.

¿Qué voy a perder?

¿Y qué esperabas ganar?

 

Inconsciente temblaste

Porque eras débil

Y en trescientas noches se aprenden solito muchas cosas.

Eran demasiados los ecos como para escuchar nada.

Subía la marea, el oleaje amenazaba.

No todavía. No aún.

 

Podrías correr, podrías

Huir.

Tal vez chasquear los dedos y abrazarte a la almohada.

O podríamos saltar de tejado en tejado.

Podríamos beber y dormir y desayunar más alcohol y vomitar

Juntos.

Podrías estar abajo,

Podrías estar arriba,

Muy cerca y muy adentro, o sólo a mi lado.

Podríamos reír con el roce de los brazos,

Saltar con las botas de agua, caer de bruces en el colchón

Y apagar los incendios con saliva.

 

Podrías tocarme,

Podrías mirar una vez más

O podría ser sólo polvo.

¿Y qué voy a perder?

¿Qué perder con tan solo saber evaporarse?